jueves, 21 de septiembre de 2017

sé que te encontraré.
Tal vez estás más cerca de lo que imagino...

miércoles, 18 de enero de 2017

Pero no te lo diré...

"Ella actúa como si no le importase,
como si no doliera imaginar que su mirada
tiene ya otros ojos en los que descansar.
Sus manos llenas de incertidumbre,
son como retazos de intolerancia
que no soportan que él acaricie a otra..."



jueves, 5 de mayo de 2016

El Cambio

Lo único cierto es que todo cambia. Es la constante más real que permanece junto a nosotros. La única certeza en la que poder apoyarnos en nuestra existencia.
Aquello que nos ayuda a crecer sin traicionarnos a nosotros mismos.

Habitualmente tenemos un deseo de "control" en nuestras vidas. Una necesidad de certezas en nuestra realidad que eliminen la variable sorpresa, por si esa sorpresa resulta ser desagradable.
Certezas que hagan del día a día un entorno predecible y seguro. Porque es más "cómodo". Porque aquí y así, "estamos bien".
Certezas que una vez más nos permitan proyectar nuestra mente en el tiempo y ver un horizonte claro y definido.
Una ilusión que nos separe del momento presente.

Pero curiosamente esa ilusión un martes cualquiera se rompe. El desconcierto se apodera de nuestras vidas y nos toca ponernos manos a la obra para aceptar la única verdad. La única constante...

Nos toca vivir.



"Ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos.
Porque ayer no lo hicimos.
Porque mañana es tarde...
Ahora"

viernes, 18 de marzo de 2016

Âkil y las preguntas

Existe el fantasma de un niño. Yo lo he visto.
Se oculta entre las sombras para no asustar a la gente.
Y desde allí observa lo que pasa.
Algunas noches, cuando cae la oscuridad, me cuenta historias.
Historias sobre el mundo que mira desde su escondite.
A veces me gustaría ser como él para no tener que enfrentarme a ellas.

Se llama Âkil y hace muchas preguntas.
Vive muy lejos, en un país donde el mar es oscuro y frío.

Me cuenta que allí hay un colegio donde estudian solo los niños soñadores. Como él.

Su amigo Abdul sueña con su padre, lo recuerda como un héroe antes de morir.
Ahmed sueña que su colegio es un lugar seguro por una vez.
El pequeño Hassan soñó que dejaba de tener miedo... pero luego lo olvidó.


Bartolomé perdió la confianza, pero no dejó de soñar.
David mientras sueña, grita. Grita hasta quedarse afónico.
Elías sueña con otros niños como él, tristes. Juegan al fútbol en la playa, y crecen con valentía en un segundo.
Emanuel sueña que recupera el brillo en sus ojos y despierta llorando.
Ismael sueña que deja de mirar como un adulto de 9 años.
Idrís sueña que la metralla desaparece de sus manos como por arte de magia.
Khalil... Khalil sueña que el mar deja de tener barreras y puede ir nadando hasta la Luna que le espera en el horizonte.


Âkil un día fue como ellos, pero no le permitieron seguir soñando.
Por eso no deja de hacer preguntas.


Preguntas que son una respuesta en sí mismas.
Preguntas que, cuando se hacen, dejan de tener sentido. Porque no hace falta.
Palabras que, al ser pronunciadas, parece que pudiesen tener vida propia y cambiar si es él quien te las dice.


¿Por qué sigue empeñándose en preguntarlo todo?
Quizá porque nadie le ha dicho nunca que hay cosas que es mejor no preguntar, porque corres el riesgo de obtener una respuesta que no quieres escuchar.
Tal vez su padre no le enseñó que alguna vez sería esclavo de sus propias palabras al salir de sus labios.
Tal vez...
Nunca llegó a saberlo.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Cementerio de San Isidro

Dicen que cuando dejan de soñar contigo despareces.



Porque no eres más que una figura que habita en la imaginación de quien te crea.

No sé si habremos desaparecido ya de aquella calle medio desierta donde nos encontramos,
en la puerta de un cementerio...
No sé si quedará alguna huella de ti y de mí que aún no se halla borrado,
del olor de nuestros cuerpos o del eco de tu risa en la parte de atrás del coche,
mientras me decías tonterías que solo tú y yo podíamos entender...

Esas tonterías que dan vértigo,
que hacen que un hueco vacío se instale en tu estómago antes de irte
porque no sabes si desparecerás...

jueves, 15 de octubre de 2015

La niña roja





Erase una vez una casa blanca, muy blanca, tan blanca como la nieve brillante bajo el sol de invierno.
Allí vivía una niña roja, muy roja, tan roja como las piruletas de corazón, como la sangre, como el carmín purpúreo, como los labios de su madre.
Cada mañana al salir de la cama, la niña dejaba manchas por toda la casa. Y ni que decir tiene lo que ocurría cuando salía de casa… Estropeaba todo lo que tocaba, teñía las cosas a su paso y siempre se sentía diferente.
Pero al volver, la casa blanca, tan blanca como la nieve, había conseguido borrar las huellas que la niña había dejado durante el día.
De este modo la niña roja se levantaba cada amanecer en un mundo nuevo, un mundo por estrenar.
Sin embargo, solo conseguía ensuciarlo una y otra vez en cuanto se movía, caminaba o abría una puerta…
Era muy aburrido tener que estar siempre pendiente de lo que una hace para no estropear tanta pureza.
Así que un día la niña roja decidió que era mejor no moverse de la cama por las mañanas. De este modo, al menos, no tendría que preocuparse más…
Y desapareció.




A  V.

sábado, 18 de enero de 2014

A papá...


¿Recuerdas aquel olor a migas recién hechas por la mañana al despertar? Yo sí. Lo recuerdo muy bien, el despertar en casa contigo… Con olor a migas y café, con la música del Requiem de Mozart o del Boss un domingo por la mañana, a un volumen tan fuerte que nos despertaba. A veces nos enfadábamos, pero en el fondo era un bonito despertar. Siempre la música...

¿Te acuerdas? Supongo que sí. Tan sólo tenemos que cerrar los ojos y rescatar aquel recuerdo. ¿Verdad que es precioso?


El caso es que hoy he vuelto a soñar contigo. Caminábamos por la fuente del crespo, yo de vez en cuando me paraba a coger algo del suelo para examinarlo con atención, como hacen los científicos. Habíamos dejado el coche junto a aquella casa vieja, y ahora preparabas tomates con sal para merendar, mientras casi anochecía en la montaña. ¿Verdad que pasábamos buenos veranos? Sí… éramos felices, pero no de cualquier manera, era esa felicidad infantil que ahora cuesta describir. Supongo que estoy segura, porque cuando pienso en aquellos momentos, siempre suelo sonreír.

Recuerdo un tiempo en el que desapareciste durante unos años, en los que unos bloques de hormigón nos separaban de ti. Entonces sólo teníamos un atisbo de tu aroma o de tus besos una vez al mes, cuando menos. Y la gente nos decía: qué suerte tenéis por tener un padre tan fuerte y tan valiente. Y sentíamos que era así… Por suerte poco después volviste a casa y te recibimos con la mejor de nuestras sonrisas, miles de regalos y mucha, mucha ilusión.

A veces la gente dice que eres serio. Muy inteligente. Y que tienes un sentido del humor muy gracioso. Que eres muy especial. Yo siempre sonrío y me digo: “si supieran…”

¿He hablado ya de tus ojos? Ojos color miel, color avellana, un poco como los colores del otoño. Pero no es tanto el color como las expresiones de tus ojos, es decir, esas palabras visuales que aunque a veces no dices, yo sé. Podría hacer un álbum con estas cosas, siempre hablándote de lo que ha pasado. Veremos a ver qué sale…

Me entretengo mirando lo bien que ha quedado. Agradeciendo tu generosidad, tu saber hacer, tu reinventarte a cada momento, tu no dejar de aprender, tu responsabilidad a veces exagerada pero necesaria a la vez...

Me acuerdo y sonrío. Ahora me doy cuenta de todo lo que ha pasado. De lo que queda por pasar, porque ahora viene lo mejor. Ahora, te has ganado disfrutar de la vida. No te queda otra. VIVIR…

Gracias, papá.

jueves, 17 de octubre de 2013

El club de los feos



Me acuerdo de aquel año, aquel verano, cuando mirábamos los semáforos de la ciudad cambiar solitariamente y hasta los mosquitos abandonaron Madrid...
Caminábamos sin rumbo fijo mientras la luna bañaba las calles de una ciudad vacía en agosto.
Y nos preguntábamos qué pasaría después, si nos veríamos en la próxima huida, si seguiríamos dejando de lado las horas para dormir al continuar callejeando y barriendo locuras hasta el amanecer. Otra vez.



Pues podría hablar ahora de las cervezas que nos tomábamos en el Pascual, de los cafés con hielo mientras esperábamos al loco, de los momentos que pasábamos en aquella vieja cafetería viendo pasar el reloj sin importarnos, de las risas en los pasillos, de los momentos de duda a la hora de entrar en clase, o de escaparnos... de las canciones que nos inventábamos y escribíamos en rollos de papel higiénico, del club de los feos, de la última fila del aula dos haciendo la ola, de nuestras fotografías en la fotocopiadora, de las siestas en religión, de las pintas en el Molly, de las risas en cualquier momento, del cine por las mañanas y el ron con miel antes de salir a cantar...


y me parece estar viendo el gorro de Papá Noel de aquellas navidades, la bola de billar firmada y los servilleteros de los bares, las carpetas que nunca conseguíamos ordenar, la mochila donde llevábamos los bocatas... las tortillas de patatas que cocinábamos con todo lo que encontrábamos por la nevera, las tacitas de Ribeiro a 20 pesetas, nuestros bailes...
Y nos preguntábamos por qué nunca llegaríamos a ser héroes, por qué no éramos como ellos, por qué pensaban que éramos tan raros o tan ingenuos... y yo sonreía una vez más, pensaba que a lo mejor los raros eran los otros, quién sabe... y es que hay "insignificancias" que resultan tan indispensables... qué bien lo sabíamos. Gritábamos a los cuatro vientos que esas pequeñas cosas eran más valiosas que cien millones de pesetas y entonces es cuando nos decían que éramos gilipollas.


Pero nosotros seguíamos paseando por aquel Madrid nocturno, deleitándonos con nuestra música y nuestras conversaciones interminables cuando el reloj corría mucho más deprisa que nosotros y nos traicionaba... y nos considerábamos ALGUIEN CON SUERTE...


Aún hay lugares donde descubrir lo maravilloso que es vivir, hay una música de fondo con la que sentir la tranquilidad, hay largos paseos nocturnos en compañía del silencio, hay fuerza más que suficiente para cruzar el Universo, hay...
hay tantas cosas aún por inventar...
Y hay porciones completas de aquel pastel, humildes vencedores a los que no les importa no llegar nunca a ser héroes, menos impacientes, más tranquilos pero igual que entonces llenos de sueños compartidos... con ganas de lograr que las cosas se hagan mejor. Quedó mucho.
Queda mucho.
Por las buenas, sin escándalo pero sin intención de rendirse...
 

Gracias por las sonrisas, por compartir rebeldías, por las interminables partidas que se alargaban, por esas tardes de verano perdiendo el tiempo juntos, por aquellas noches enteras sin dormir en casa de alguno tirados por los sofás o en el suelo, riéndonos de todo, por las veces en que buscábamos refugio en el paladar para tomarnos la penúltima, por formar parte de la última fila del aula dos, por la poesía, por la música que tocamos, creamos, cantamos...
 
CRIS

jueves, 6 de junio de 2013

Por qué


¿Por qué ponerse una gorra en clase es un acto de mala educación?
¿Quién lo decide? ¿Con qué criterio?
¿Por qué estás ahí y no estás aquí?
¿Por qué todo el mundo tiene el manual de instrucciones y a mí no me lo han dado?
¿Por qué me siento tan diferente, tan rara? ¿Tan fuera de lugar en todas partes?
¿Por qué nunca me advirtieron que esto sería así?
¿Por qué tengo que cruzar el Sáhara para encontrar la civilización?
¿Por qué desde el Asteroide B-612 se ve todo tan claro?
¿Por qué los niños son tan sabios cuanto más pequeños?
¿Por qué me pierdo cuando pienso en ti?
¿Por qué los antiguos astronautas no nos lo han contado todo?
¿Por qué si todo es tan fácil nos cuesta verlo?
¿Por qué tengo que encontrar mi media naranja si yo ya lo soy todo?
¿Por qué miro el fuego y me descentro?
¿Por qué la franqueza puede ser tan brutal?
¿Por qué en el año 3.000 antes de cristo cayó un meteorito en la cordillera de los Andes?
¿Por qué te quiero sin querer?
¿Por qué alguien nos proporcionó el conocimiento sin darnos la oportunidad de entenderlo?
¿Por qué?
¿Por qué las minas, las armas, la destrucción, la ira...
¿Por qué me cuesta mantener mi atención?
¿Por qué debo mantenerla si no me interesa aquello a lo que atiendo?
¿Por qué seguimos creyendo que somos los únicos cuando hay tanto espacio más allá?
¿Por qué al despertar te pregunté quién eres?

martes, 4 de septiembre de 2012

Un azucarillo en el mar... con Eliacer Cansino



cUANDO el niño lanzó la peonza ignoraba que en su interior vivía encerrado un genio. La peonza empezó a girar, tanto que cuando el genio asomó la cabeza estaba tan mareado que no lograba hablar a derechas:
“pÍDEME un concedo y te lo desearé”
“¿qUÉ dices?”
“sI me casas te desearé un concedo”

“nO entiendo nada”

“¡cÁSAME de aquí!”
eL niño acercó su peonza al oído, pero el genio ya no pudo volver a hablar.
hABÍA gastado sus oportunidades.
uN día después el niño perdió la peonza...

 

jueves, 5 de julio de 2012

Cuando llega esa magia...


Uno aprende que los adultos no siempre tienen razón aunque nos empeñemos…

Uno aprende a llorar.
Llorar,  reír, sentir de otra manera y compartir todo eso día tras día…

Uno aprende a descubrir a esa personita que los niños llevan dentro, que tiene tanto que dar y que decir. Y que muchas veces no se muestra porque se siente limitada...

De pronto parecen tan entusiasmados, desde el primero hasta el último, con tanto interés, redactando de forma tan hermosa sus pensamientos…

He aprendido a mirarme, a ser a través de ellos.
Me han ayudado a comprender que al final, cómo yo trato a los demás es inevitablemente la proyección de cómo yo me relaciono conmigo misma. Es decir, yo no puedo verles de modo distinto a cómo me veo a mí misma. Yo no puedo sentir en relación con ellos de modo distinto a como me siento en relación conmigo misma. Yo no puedo entenderles de forma distinta a como me entiendo a mí misma. Y me han enseñado a ir descubriendo lo que soy, todo lo que percibo en ellos es un aspecto de mí misma. Todos siempre me muestran algo y todo eso siempre me completa…

Y uno aprende, por fin, a confiar DE VERDAD en los niños. A un pequeño no le puedo decir que es posible volar hasta tocar el cielo y que va a conseguir lo que se proponga si en realidad yo no me lo creo.

Pero cuando me lo creo… entonces de alguna manera esa confianza él la sentirá y es en ese momento cuando se produce la magia, y él te da y te da…




miércoles, 16 de noviembre de 2011

Me apetece

Me apetece no pensar sin que el pensamiento me lo impida, me apetece que no amanezca en las noches de mis sueños favoritos, me apetece recordar y que la nostalgia no aparezca, me apetece que tu teléfono deje de comunicar, me apetece que desaparezca la mentira para que decir verdades no sea tan extraño,
me apetece gritar, callar, reír y llorar otra vez, me apetece mirarte con los ojos cerrados, me apetece que la luz entre un día por mi ventana y me enseñe el camino de la verdad, me apetece que los peones puedan matar al rey, me apetece que el equilibrio no sea tan inestable porque me puedo caer, me apetece gritar en voz baja y que me oigas, me apetece que las cárceles estén un poco más lejos todavía,
me apetece encender una cerilla bajo el agua, me apetece saber lo que tú sabes, me apetece clavar los ojos en el horizonte vertical, me apetecería que existiera el mar en mi ciudad, me apetece no regresar nuca más, me apetece que las despedidas sean alegres, me apetece mirarme a los ojos y reconocerme,
me apetece que un suave huracán te lleve muy lejos, me apetece serenar esta inquietud, me apetece escuchar el final de la canción en si bemol cuando espero otra nota diferente, me apetece tomar una cerveza con el viejo Peter Pan, me apetece que el orden vuelva a ser caótico para poder entender, me apetece volar sobre tus sueños,
me apetece emborracharme y ser feliz, me apetece que sonrías, me apetece que el vencedor sea humilde por cuarta vez, me apetece que se escuche mi alma, me apetece que la ambigüedad sea explícita, me apetece romper todas las reglas, me apetece pisar la arena y que sigas pensando en mí, me apetece agarrarte de la mano y no soltarla jamás, me apetece que la gente no piense que soy tan rara,
me apetece dormir en los brazos de la luna, me apetece visitar nuevamente tu dormitorio, me apetece que una ligera exageración me abra la puerta, me apetece tanto que no me apetezca nada...

viernes, 3 de junio de 2011

Tomás y su realidad invertida

Cuando le conocí me llenó la cabeza de fantasías, sueños, historias...

Y de pronto empecé a reparar en los tréboles de cuatro hojas, en los números capicúas, en las fechas que se repiten de manera fortuita en las vidas de los que estamos cerca.

Me di cuenta de la simetría de los palíndromos y de las palabras, y empecé a jugar con ellas (mis alumnos me ayudan mucho en eso).

Empezamos a jugar con las letras, con las imágenes, con los objetos, con los sonidos...

Descubrimos juntos el ritmo de la naturaleza, la simetría existente dentro de nuestro propio cuerpo, en los animales, en los átomos y en las moléculas del agua, en las cadenas de ADN de los cangrejos, observamos la perfección de un copo de nieve...

Y para muestra, su pequeña historia:

"Tomás era un niño que vivía en su realidad invertida y por eso, cuando se sentaba en clase, lo hacía al revés, mirando al lado opuesto, de frente al resto de sus compañeros. Por eso, éstos y la maestra, le repetían constantemente:

(A) "Date la vuelta Tomás" (5 pulsos rítmicos)

(B) "Date la vuelta y" (4 pulsos rítmicos)

(C) "Dátela ya" (3 pulsos rítmicos)



En la mente de Tomás, aquellas frases se superponían y se entremezclaban creando una atmósfera polirrítmica de letras, sílabas, palabras... elementos que se transformaban como un caleidoscopio de sonidos...."


El que lo pille que lo experimente. Es muy fácil!

Nos dividimos en tres grupos A, B, y C. Cada uno repite su fórmula respetando un pulso igual para todos. El pulso es esencial ya que todo ha de estar perfectamente sincronizado.


Primero puede probarse con el texto completo pero, lo verdaderamente impresionante es hacerlo diciendo tan solo la primera sílaba de cada frase "DA" en su lugar preciso, manteniendo el silencio en el resto de sílabas y respetando rigurosamente el ciclo.


El final de la pieza se establece cuando los tres grupos A, B y C coinciden de nuevo con la sílaba "DA" al unísono.



Tiene una explicación matemática, como casi todo.


Abrid bien los oídos y disfrutad escuchándolo!


Creí que merecía la pena compartirlo.

Gracias maestro Polo. Gracias.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Ego y Espíritu


Imagine esta escena si es tan amable. Dos bebés se encuentran en el útero, confinados en las paredes del seno materno, y mantienen una conversación. Para entendernos, a estos gemelos les llamaremos Ego y Espíritu.
Espíritu le dice a Ego:
—Sé que esto va a resultarte difícil de aceptar, pero yo creo de verdad que hay vida después del nacimiento.
Ego responde:
—No seas ridículo. Mira a tu alrededor. Esto es lo único que hay. ¿Por qué siempre tienes que estar pensando en que hay algo más aparte de esta realidad? Acepta tu destino en la vida. Olvídate de todas esas tonterías de vida después del nacimiento.
Espíritu calla durante un rato, pero su voz interior no le permite permanecer en silencio durante más tiempo.
—Ego, no te enfades, pero tengo algo más que decir. También creo que hay una madre.
—¡Una madre! —exclama Ego con una carcajada—. ¿Cómo puedes ser tan absurdo? Nunca has visto una madre. ¿Por qué no puedes aceptar que esto es lo único que hay? La idea de una madre es descabellada. Aquí no hay nadie más que tú y yo. Ésta es tu realidad. Ahora cógete a ese cordón. Vete a tu rincón y deja de ser tan tonto. Créeme, no hay ninguna madre.
Espíritu deja, con renuencia, la conversación, pero la inquietud puede con él al cabo de poco.
—Ego —implora—, por favor, escucha, no rechaces mi idea. De alguna forma, pienso que esas constantes presiones que sentimos los dos, esos movimientos que a veces nos hacen sentir tan incómodos, esa continua recolocación y ese estrechamiento del entorno que parece producirse a medida que crecemos, nos prepara para un lugar de luz deslumbrante, y lo experimentaremos muy pronto.
—Ahora sé que estás completamente loco —replica Ego—. Lo único que has conocido es la oscuridad. Nunca has visto luz. ¿Cómo puedes llegar a tener semejante idea? Esos movimientos y presiones que sientes son tu realidad. Eres un ser individual e independiente. Éste es tu viaje. Oscuridad, presiones y una sensación de estrechamiento a tu alrededor constituyen la totalidad de la vida. Tendrás que luchar contra eso mientras vivas. Ahora, aférrate a tu cordón y, por favor, estate quieto.
Espíritu se relaja durante un rato, pero al fin no puede contenerse por más tiempo.
—Ego, tengo una sola cosa más que decir, y luego no volveré a molestarte.
—Adelante —responde Ego, impaciente.
—Creo que todas estas presiones y toda esta incomodidad no sólo van a llevarlos a una nueva luz celestial, sino que cuando eso suceda vamos a encontrarnos con la madre cara a cara, y conocer un éxtasis que superará todo lo que hemos experimentado hasta ahora.
—Estás realmente loco. Ahora sí que estoy convencido.
W.D..... bonito cuento ¿alguien se ha sentido alguna vez así?

martes, 27 de abril de 2010

Arriesgarse



"Querido jefe:

Una frase para empezar el día, a ver qué te parece:

-Es mucho mejor ver, llorar y liberar que reprimir y deprimir-

Porque quizás detrás de las lágrimas está el encuentro con uno mismo.
Y, desengañémonos: el camino para encontrarse a uno mismo no es fácil.
Requiere asumir riesgos, requiere Arriesgarse.

Es un camino que no se puede recorrer con pastillas, porque hay que estar muy despierto.
Y sobre todo, Consciente.

Es un camino que se hace andando a solas, en el silencio de uno mismo.
Que requiere escucha, atención, audacia, paciencia y perseverancia...

Porque a veces aparece el miedo, la duda, la angustia...
Porque no sabes dónde vas a pisar ni qué vas a encontrar...
Hay un gran vacío, un gran espacio desconocido...
Cuando empiezas a andar no sabes dónde llegarás.
Porque para ir adonde no se sabe hay que ir por donde no se sabe...

Y sí. Es más fácil quedarse donde uno está, pero merece la pena Arriesgarse.
Merece una vida feliz Arriesgarse.
Una vez empiezas a andar, no puedes volver atrás porque el camino desaparece.
Y no te queda más remedio que avanzar...
También puedes quedarte quieto, pero eso no te lleva a ninguna parte.

Nadie ha transitado antes por ese camino, es absolutamente singular y personal.
Un camino donde empiezas siendo peregrino y acabas por encontrarte y dejar de ser un extraño.

Cuando inicias el proceso, cualquier paso que das provoca miedo.
Pero es precisamente en este espacio, en este vacío, donde finalmente te encontrarás...
Donde se producirá el milagro...

No es un trabajo de esfuerzo sino de soltarse, de abandonarse, de librarse de pesos y presiones.
¿No será, querido jefe, que aquello a lo que llamamos arriesgarnos es en el fondo nuestra felicidad?

Te invito a que pienses en ello.

Cordialmente tuyo,

Alex".


PD. Reza un dicho popular:

"Reírse es arriesgarse a parecer tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer sentimental.
Alargar el brazo para coger a otro es arriesgarse a implicarse.
Mostrar los sentimientos es arriesgarse a mostrarse a uno mismo.
Exponer tus sueños o ideas es arriesgarte a perderlos.
Amar es arriesgarte a no ser correspondido.
Vivir es arriesgarse a morir.
Tener esperanzas es arriesgarse a perderlas."

Pero se tienen que correr riesgos.
Porque el mayor peligro de la vida es no arriesgar nada.
Es probable que de este modo evites sufrimientos...
Pero no aprenderás a sentir, a cambiar, a amar.
Encadenado a una actitud de miedo, uno se convierte en esclavo...
Y pierde su libertad. Sólo eres libre si te arriesgas.

Y ahora algo más.
No sólo se trata de pensar en ello:
te invito, si quieres, a hacer algo al respecto...
A. R.

martes, 20 de abril de 2010

Hacia el País de Nunca Jamás


Hace un año me casé.
Un año bonito, un año ya, un año más.
Más y mejor.
Que aunque me repita cada uno es mejor.
Y es que yo procuro y provoco que así sea.
Y que sigan ocurriendo cosas.
Pasando momentos.
Sucediendo instantes para recordar.
Y lo cierto es que el que más cuerdo está...
es el que más locura aparenta.
Y a veces me dicen que a ver si voy a estar perdiendo el norte.
Y yo me río.
Otras veces siento que sólo los niños y la música son mis cómplices.
Que sólo ellos me siguen.
Y es que sigo soñando que puedo volar.
Y sigo creyendo con fuerza que otros mundos mejores son posibles.
Más de todos. Menos "tuyos". Menos "míos".
Mundos diferentes donde sólo estemos tú y yo.
Y los que quieran acompañarnos...
siempre que nos dejen respirar.

Cris

lunes, 22 de marzo de 2010

Amor propio

A veces me pregunto quién soy yo.
Es fácil, yo soy Yo. Soy Tú.
Que estás ahí, en alguna parte, esperándome como yo te espero y te busco cada día.
Y admiro tu belleza natural y te valoro por encima de todas las cosas
¿que soy egoísta? Sí, espero seguir siéndolo por ti.

Soy Yo, que me río de ti bastante menos de lo que me gustaría hacerlo,
que aún tengo que vencer algunos miedos, que aprendo a amarte cada día.

Soy Tú, con todo tu ser.
Con toda tu alma.
Y te quiero, aunque a veces se me olvida decírtelo o no sé cómo hacerlo.
Y no me importa mostrar sensibilidad,
no quiero que me importe ser vulnerable para mostrarte una vez más cuánto te amo...
cuánto hay de mí en ti...

Eres Tú.
Dame la mano, llévame contigo donde no existe el miedo,
donde no hay nada que nos pueda hacer dudar,
sabes que ese lugar está tan cerca...

Tú.
Que siempre me perdonas,
que aguantas todas mis manías y que me quieres a pesar de mis fallos,
que me acaricias por dentro.

Tú.
Que te das cuenta de que puedes conseguir todo lo que te propongas con entusiasmo,
empeño, entrega. Aunque otros no crean en ti.
Viviendo todas las cosas como si aún fuésemos niños, con asombro,
ensimismados con lo más sencillo como cuando jugábamos a ser héroes.
Pero esta vez de verdad.

Sabiendo que todo es posible, que la magia existe...

martes, 23 de febrero de 2010

Dragones, princesas y monstruos




Hoy llegué temprano al colegio.


En el aula, sentado en su pupitre me esperaba Indiana Jones, armado con su látigo y su sombrero dispuesto a rescatarme de los terribles monstruos que acechaban detrás del armario de los libros de matemáticas. Esta mañana no salió el sol. Nevaba. Sin embargo allí había dos astros relucientes y el mar estaba plagado de criaturas extrañas que asomaban sus cabezas entre las aguas... La erupción de un volcán nos expulsó al pasillo de primaria.



Cuando trataba de escapar de aquel caos me encontré a una princesa, pequeña, muy pequeña. Se había perdido y no encontraba la clase de 1A. Traté de ayudarla cuando, un inesperado ciclón nos arrastró a la ciudad Esmeralda.


Una bruja buena nos regaló unas gafas de papel celofán para que el mago de Oz no nos hiciese daño al mirarnos a los ojos, tenía unos ojos preciosos que brillaban tras sus pequeñas gafitas.



Más tarde, en el recreo vino a visitarnos el Rey de papel. También era muy pequeñito, y tenía muy mala pata, siempre se rompía o se mojaba y no servía entonces para nada. Pero no nos importó, era tan bello...



Le ayudamos. A él, a los peces de colores que lloraban porque no encontraban a su mamá en el rincón de los juegos. A Cenicienta, que no buscaba un príncipe sino un buen chico al que amar, al zapatero que en lugar de dejarse ayudar por los duendes nos dio una lección de humildad, a los pequeños piratas con sus patitas de palo de caramelo, a tantos personajes llenos de ilusiones que poblaron los pasillos del colegio llenando estos días de cuentos fantásticos e historias interminables.



Cuando tocó el timbre la magia terminó, pero nos dejó tantas y tantas emociones que esta noche dormiremos como niños y no dejaremos de soñar con princesas y dragones...



A mis niños. Porque cada día me ayudan a sonreír, a creer en ellos y a ser un poquito más chiquitita, como hace 20 o 30 años.


Porque son lo mejor y más puro que tenemos en este planeta.


Y a todos los que como yo, les dedicamos cada día...

lunes, 1 de febrero de 2010

Frecuencia modulada. Nunca para

Una vez más la música. Llenando la noche y su ausencia. Una vez más en las afueras de mi ciudad escucho una perfecta banda sonora. El jazz. El vuelo sin paracaídas se convierte en un horizonte ajeno, una reseña vacía de la cotidianeidad. Bebo el último trago y dejo el vaso en el suelo. Bienestar.

Jueves. 16:25. Mantengo la mirada fija en el papel, a la espera. La otra noche hubo un tiroteo en el centro y descubrí que casi nadie tiene madera de héroe, que todas las pelis y los libros no sirven de mucho ante el sonido de un cargador vaciándose. Hay que tenerlos bien puestos para no abandonar el barco a las primeras de cambio, para no gritar y salir corriendo, para quedarse allí. Y no aparece supermán por ningún lado. Cobardías.

Viernes. 15:10. Irremediablemente nos hemos vendido al peor postor: nosotros mismos. Siento vértigo.... Vértigo.

15:20. Pero qué coño (perdón). Un piano, él me ayuda. Siempre lo hace. Me siento y toco alguna vieja canción que casi no recuerdo. Sólo faltan el contrabajo y la batería. Esto es, Dios en estado puro. Música.

17:05. Vuelvo pero no tengo otra letra para este tango. Silencio. Alguien corta el césped y el olor de la hierba fresca me trae recuerdos de la infancia, un olor veraniego de agua y jazmín en aquel patio. Nostalgia.

Lunes. 10:20. Pasan los días. Todas las mañanas hay que cumplir con el horario laboral ¿es preciso?. Desidia.

No llueve. Desde mi casa no se puede ver el mar, pero también es bonito contemplar los tejados y el valle. Pasa un perro cerca, no deja de ladrar. Ha estado así toda la noche. No me deja dormir.


Domingo. 12:10. Repican las campanas en el pueblo. Y sabe a gloria esta cerveza bien fría. Dije que eran bonitos los tejados y el valle. Pues no, lo bonito está escondido en mi cabeza y en los rincones de mi alma. Deseo irreal.

13:45. Los mismos miedos están aquí. No pasa el tiempo para ellos aunque sí para mí. Y me refugio en la voz de Aute. Me encanta esta canción. Reivindico el espejismo de intentar ser uno mismo. Ese viaje hacia la nada que consiste en la certeza de encontrar en tu mirada... La belleza.

Otro lunes. 11:13. Ayer me acosté tarde. Apuro el último sorbo de café, los altavoces dicen que Sabina vive en el número siete. La mañana viene con restos de bolero y una aspirina. Mucha luz.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Tan sencilla y complicada

Voy a escribir sobre ella... de labios de él.

"Es una mujer hermosa en su mejor momento,
a veces una fregona cubierta de mugre y suciedad,
es una niña sencilla, dulce, esplendorosa,
de mil años de edad.
Fría como la nieve, y también rencorosa.

Sabia, paciente, buena persona sin igual,
es la mujer que siempre quisiste encontrar.

Tan frágil como una flor,
como el pétalo de una rosa,
lo que tú piensas que piensas,
ella sabe que lo sabe.

Un sistema de cintas,
una multiplicidad de ramificaciones
que nacen en su cerebro y llegan a su corazón.
Un millón de tenues facetas.

Y tú muy bien puedes ser
un soso que no está a su altura.

Es un purasangre. Bellísima.
Un volcán de deseo que te hace hervir la sangre
y hasta perder el sentido.

Es una mujer como las matemáticas:
una mujer que nunca falla.

Y no importa cuánto la conozcas,
siempre hay más que aprender;
una aventura sin fin, cada día parece nueva.
Es una mujer de cuyos labios ansías escuchar:
"Nadie me hace sentir lo que contigo siento".
Pero ya has caído en su trampa,
pues es ella la que siempre te transporta.

Es la mujer a quien sigues día tras día,
la mujer que siempre se sale con la suya.

La chica con los pechos al aire...
Te encanta verla moverse,
pero por mucho que te esfuerces,
no hay nada que hacer con ella.

Cuando no la escuchas,
la añoras desesperado.
Y cuando la abrazas,
sueñas con poder besarla..."

E.K.E.